Existen diferentes analfabetismos.
A saber:
- El analfabetismo de quienes no saben leer. Este es muy malo y está muy extendido. La solución consiste en enseñarles a leer, claro, aunque aplicarla no es nada fácil, primero porque la mayoría no se deja, y, segundo, porque, entre otras cosas, a ciertos poderes les interesa mucho mantener fuertes tasas de ignorancia.
- El “neoanalfabetismo”. Este es todavía peor que el anterior. Es un término acuñado por Félix de Azúa y se refiere a todos aquellos/as que aprendieron a leer en su más tierna infancia, pero no lo han vuelto a practicar desde entonces, excepto para buscar a alguien en la Guía Telefónica o para enterarse de con quién está ahora enrollado Jesulín de Ubrique en las revistas del corazón. Tiene muy mala cura porque va asociado a otras atrofias personales de carácter moral, intelectual, etc.
- El “tardoanalfabetismo”. Este tampoco tiene cura, aunque hay medicación. Lo padecen aquellos que no leyeron en su momento lo que tenían que leer. Esa laguna es tremenda, como una especie de agujero negro en la mente, algo así como lo que pasaba al tenista Santana que por mucho que ganaba títulos mundiales no podía disimular que de niño había comido poco y mal. Este grupo, que es consciente casi siempre de sus carencias, las disimula e intenta superarlas articulando un discurso personal bastante empalagoso.
4. Hay otro grupo al que es difícil poner un nombre correcto (Debería ser el resultado de una mezcla entre gilipollas y analfabeto). Lo forman quienes han leído demasiado y no paran de jactarse públicamente de ello. Hay muchos “neoanalfabetos” que lo son hastiados por la diarrea mental y la prepotencia de estos señores/señoras. No conviene invitarlos a nada porque pueden arruinarte con sus opiniones y comentarios cualquier fiesta o reunión. Son unos grandes pelmazos.
El analfabetismo doméstico, el que le impide a uno descifrar correctamente el manual de instrucciones de un sencillo electrodoméstico casero. Puede que sea el único analfabetismo que uno es capaz de reconocer abiertamente sin miedo a que le tachen de imbécil. Cincuenta páginas entre texto y gráficos para hacer funcionar un aparentemente sencillo microondas que mirándolo bien, solo dispone de tres botones.
Para esos analfabetos, entre los que servidora se considera, deberían hacer libros de instrucciones para entender las instrucciones. Aparentemente la información está clarísima: Pulsando en el cirimbelillo del upstream con el destorolizador verdejazo, se encenderá la luz verde… solo que yo, no la entiendo.
Publicado por: linda | enero 27, 2005 en 01:37 p.m.
Estupendo. Te devuelvo la visita. Besos
Publicado por: pepe cerdá | enero 25, 2005 en 03:43 a.m.
Hay que distinguir otro tipo de analfabetismo, el analfabetismo tecnológico, que esta produciendo que una gran parte de la población se esté aislando al no tener acceso a las nuevas TIC, es la llamada Brecha tecnológica.
Publicado por: Homer | enero 24, 2005 en 02:20 p.m.
Frases típicas de un neoanalfabeto : 1. "no se para que estudiáis esas carreras tan raras que no sirven para nada" (comentario sobre los estudios de Educador social y Biblioteconomía)2.y eso de bibliotecomanía ¿qué es?, ¿colocar los libros en los estantes y eso?
3. Encuesta en el diario La Provincia ( Las Palmas de GC), domingo 23: ¿Le parece bien la temática de este Carnaval, El Quijote? Contesta Cinthya Déniz "estudiante":
"Lo veo un poco aburrido a la hora de vestir porque no estan de fiesta o marcha como otros temas. Yo me voy a disfrazar de la estatua de la libertad"
Publicado por: Homer | enero 24, 2005 en 02:17 p.m.